Cualquiera que realice viajes a Tokio debe incluir en su agenda una visita a este peculiar barrio, centro de la cultura japonesa de los videojuegos, el manga y el anime, y el primer lugar donde se comercializa la tecnología más puntera del mundo.
En su día, este palacio era la residencia de los shogun para después convertirse en el casa imperial japonesa. Destruido en la Segunda Guerra Mundial, el edificio se reconstruyó manteniendo su esplendor original.